El abogado que cuando sonaba el teléfono, corría en dirección contraria

Tiempo de Lectura: 5 minutos
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Ser un abogado es mucho más que asistir a un juzgado o redactar un documento. El trabajo dentro de un despacho de abogados es realmente complejo y abrumador.

Un abogado se encarga de :

  • La atención de clientes nuevos y actuales,
  • Preparar las demandas,
  • Estudiar leyes para conocer la viabilidad de los casos,
  • Requerir a todas las partes,
  • Estudiar casos complejos,
  • Elaborar recursos y escritos,
  • Negociar con otros abogados,
  • Atender consultas personales,
  • Acudir a los juzgados a celebrar vistas y juicios

entre otras tareas.

La historia del letrado Ernesto

Ernesto es un abogado que trabaja en su propio despacho y cada vez que sonaba el teléfono sentía deseos de salir corriendo en dirección contraria. Ernesto sabía que era uno de tantos cliente requiriendo novedades sobre su caso, o alguna otra persona haciendo más preguntas.

El problema es que los abogados no controlan todas las partes de un proceso judicial, por ejemplo cuando un caso entra al juzgado no queda más que esperar y esto puede ser lento, así que no hay mucho que pueda decirse al cliente.

¿El resultado? Ernesto decidía no atender la llamada y esto tiene repercusiones negativas para él y su trabajo.

Es normal sentirse abrumado

La carga de trabajo a la que debes enfrentarse como profesional de la ley no es cualquier cosa, sobre todo cuando eres el encargado de tu propio despacho de abogados en España, pues además de las tareas típicas de la profesión debes ser el empresario que atiende todos los aspectos del negocio.

Ser abogado no siempre es sencillo y directo, tienes que saber hacer de todo un poco.


Por otra parte, el cliente necesita el contacto con el abogado y el cliente va con una actitud de predisposición a consultarle, pues ya está cansado, amargado por la situación que le obliga a solicitar los servicios.

El abogado es siempre el último recurso y la paciencia está agotada.

Esto significa que como profesional vas a enfrentarte a una persona que no siempre tiene la mejor de las actitudes y está impaciente. Te convertirás en el catalizador y receptor de su frustración durante todo el proceso.

Es completamente normal que en algún punto sientas el deseo de no hablar más con ese cliente impaciente, que se desahoga contigo y que espera que mágicamente resuelvas su situación.

Es normal que decidas tomar un tiempo para respirar y no quieras responder el teléfono que suena sin parar. Pero debes saber que esta es una forma de huir del problema y no es una verdadera solución. Huir terminará trayendo consecuencias negativas para tu vida profesional.

Pero debes saber que esta es una forma de huir del problema y no es una verdadera solución. Huir terminará trayendo consecuencias negativas para tu vida profesional.

La importancia de la empatía: ponerse en lugar del cliente

Ser abogado implica también tener que desarrollar un poco la intuición y cultivar la empatía,

Es decir ponerte en lugar del cliente para poder entender sus situación y por qué actúa de la forma en que lo hace. Estás en constante contacto con personas, que además acuden a verte como su último recurso, luego de haber pasado por un proceso largo y su paciencia es mínima.

Todos tus clientes llegan a ti luego de haber pasado algún tiempo intentando resolver su problema conciliando con la otra parte, de forma amistosa sin éxito.

Su única opción es iniciar una reclamación por vía judicial.

Las leyes españolas le obligan a contratarte para poder mediar en los juzgados, así que cuando llega a tu despacho está desesperado, cansado, molesto y preocupado.

Está impaciente y quiere que le des una solución casi inmediata, te ve cómo un súper héroe que puede resolver su predicamento en un santiamén y todos sabemos que rara vez esto ocurre.


Esto tiene como resultado un cliente impaciente que llama todas las semanas para ver cómo va su caso y que, al no recibir una respuesta, seguirá llamando. El cliente insistirá, porque siente que si no lo hace su caso será abandonado y tomará más tiempo, además, no tiene otra forma de aliviar la angustia que produce la incertidumbre de la espera.

Aunque esto signifique que tu teléfono no pare de sonar y el que sufra de angustia porque siente que no puedes hacer nada eres tú.

Lo que debes hacer

– Aprende a escuchar y entender

En otras profesiones tus resultados y eficiencia son los que harán que seas reconocido en el campo, son tu tarjeta de presentación y lo que más peso tiene cuando te evalúan como profesional.

Cuando eres abogado no se trata únicamente de tus resultados, sino de la opinión que tienen tus clientes de ti, de la impresión que dejas en ello. Por esto es que el desarrollo de la empatía e intuición son fundamentales.

– No abandones al cliente

No contestar la llamada o postergar el contacto con el cliente siempre traerá consecuencias negativas. Si el cliente se siente abandonado, desatendido o descuidado lo verbalizará entre las personas que le conozcan e incluso utilizará las redes sociales para quejarse.

Esto tendrá una repercusión en tu imagen profesional. Si por el contrario siente que le apoyas y que su caso es prioritario, entonces no dudará en recomendarte dentro de su círculo. Dejarás la mejor de las impresiones.

– Se sincero y claro

Es normal sentirse optimista y querer reconfortar al cliente, prometiéndole el éxito en su caso; sin embargo, es imprescindible ser sincero y frontal en lo referente a tiempos y procesos.

Las personas no tienen idea de cómo funcionan los juzgados, lo lentos que pueden llegar a ser y cuánto tardan ciertos procedimientos. Al explicar el proceso y dejar en claro los tiempos, eliminas falsas expectativas y la persona sabrá qué esperar.

Necesitas ayuda real

Seguro estás leyendo las recomendaciones anteriores y estarás sonriendo irónicamente, pues cuando tienes muchos casos, clientes y obligaciones, tomarse el tiempo para atender de forma personal y empática a cada persona se convierte en una utopía.

Suena muy bien, pero en la práctica parece poco viable y es que como abogado estás acostumbrado a asumir la carga de buena parte del trabajo del despacho.

Tener un asistente puede ser de gran ayuda, pero nunca puede sustituir tu presencia.


Todo esto es cierto, pero la optimización de los procesos y la organización es una pieza clave para poder cumplir con eficiencia y rapidez todas las tareas. Necesitas herramientas reales, capaces de ofrecer soluciones efectivas y adaptadas a tus necesidades, que te lleven un paso más adelante que tu competencia. Necesitas a Juiciator.

Juiciator se convertirá en tu aliado, pues no sólo es un programa que te llevará la gestión de todos los expedientes judiciales, sino que hará un control exhaustivo de todas las comunicaciones con tus clientes

Podrá agendar citas y hacerte recordatorios de llamadas, además puede enviar periódicamente comunicaciones automáticas vía correo electrónico o SMS con cada cliente.

Los clientes recibirán una comunicación cada 15 días, o todas las semanas o cuando tú lo programes, especificando los avances del caso o sencillamente haciéndole sentir que el abogado está ahí, trabajando para él.


Con Juiciator se crea una imagen y actitud proactiva.

Ya no hará falta esperar a que el cliente te inunde el correo o haga cientos de llamadas para ver si el abogado ha avanzado con su caso, sino que se sentirá acompañado, atendido y entendido.

Sabrá que esa persona que ha contratado para solucionar su problema está trabajando en su beneficio y tú te verás libre de llamadas insistentes y clientes molestos.

Ya no volverás a huir cada vez que escuches el timbre del teléfono.

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