Cuando tu cliente dice que la minuta es muy alta

EL CASO DEL FONTANERO CUBANO

Hace tiempo tuve un caso de un fontanero cubano, el cual tras dos años llevándole una reclamación por un accidente de tráfico, y tras cobrar este una indemnización de 7.500 €, le emito una minuta por importe de 1.500 €, y cuando se la entrego me dice que “la minuta es muy alta, y que no la va a pagar”

Claro en ese momento me quedo sorprendido por qué –> no saben los clientes la cantidad de trabajo que hay detrás de un expediente, que sobre todo son:

  • horas de estudio para preparar la demanda judicial, 
  • el tiempo que te dedicas para redactarla y analizar todos los elementos.
  • Son horas de estudio muchas veces actualizando tu información para conocer las últimas novedades legislativas.
  • Y son muchísimas horas atendiendo a los clientes 
    • -ya sea cuando contactan por primera vez, 
    • -cuando te consultan su caso en concreto, 
    • -como cuando vienen a entregar la documentación 
    • – y cuando te reúnes con ellos al principio dos o tres veces.
  • y luego cuando se dedican a llamarte cada semana o cada dos semanas para que les informes de cómo va su caso,
  • además del tiempo que te dedicas a reunirte con ellos para preparar el acto del juicio

LO QUE SE HIZO EN SU CASO

En definitiva un elenco de preparación, tiempo de dedicación que en la mayoría de los casos no es rentable porque si vas a cuantificar las horas que has trabajado en cada caso y a dividirlo entre el precio que te han pagado por llevar ese caso pues en el 60 % de los casos no son rentables, 

Te hubieras dedicado a trabajar de Fontanero y hubieras cobrado un mejor precio por hora.

El caso es… que al fontanero Cubano lo tengo delante mía con cara de que no va a pagar y en ese momento por suerte yo contaba con una herramienta que me servía para ir registrando todas las actuaciones que se realizan en un expediente

No solo en las actuaciones jurídicas, sino a las actuaciones personales con el cliente:

  •  las conversaciones 
  • las citas con  lo que se habló 
  • las tareas administrativas que se van desarrollando por el camino, 
  • las notificaciones a la aseguradora,
  •  las veces que tuve que llamar al tramitador para negociar, 
  • las veces que tuve que notificar el uso del seguro de defensa jurídica, 
  • las veces que tuve que reunirme con la aseguradora en su local para intentar llegar un acuerdo, 
  • las conversaciones con el abogado de la aseguradora una vez se acercaba la fecha de juicio para intentar transar,

Todas esas actuaciones que no son estrictamente jurídicas pero que normalmente componen el 80 % del trabajo realizado de un expediente.

Por suerte en esta ocasión yo lo tenía todo apuntado e imprimir un listado de todo lo que se había hecho dentro de ese expediente de reclamación,

EL DESENLACE

Total que me puse delante del cliente a leerle cada una de las 400 acciones que se habían realizado dentro de su expediente, y cuando llevaba 1 hora contándole todo lo que se había hecho, el cliente era ahora el que tenía cara más seria.

En ese momento le conminé a que pagara los 1500 €, pero le planteé otra opción, le dije que si no nos pagaba ese dinero que le iba a presentar en el juzgado una jura de cuentas por el importe del total de lo que se ha hecho en su caso por horas trabajadas, y que en ese caso la factura iba a ser cinco veces más.

En este momento la cara de póquer la puso el cliente porque se dió cuenta de que en su expediente se habían trabajado muchas cosas y se habían dedicado un montonazo de horas para conseguir el resultado final y que por tanto no tenía la razón en este caso.

 LA CONCLUSIÓN

Las conclusiones son claras,

si el cliente no está informado de lo que se está haciendo en su caso no es culpa del cliente, si no es culpa tuya

si el cliente no está informado de lo que se está haciendo en su caso

no es culpa del cliente, si no es culpa tuya

Octavio Viera

si no tienes tiempo para informar a tu cliente de lo que vas realizando su caso, deberías de buscar un sistema que se encargue, Ya sea que el sistema sea de forma automática o semiautomática porque en caso contrario, puede ser que un día tu cliente piense que tú no estás haciendo nada por él y realmente estes trabajo trabajando duro sin que este lo sepa ni lo valore.

3º La única forma que los clientes valoren tu servicio es que sepan que lo está realizando o sea que un cliente satisfecho sabiendo que su abogado está esforzándose por él, es un cliente que durante el tiempo de la reclamación te va a recomendar a un montonazo de clientes más.

3º La única forma que los clientes valoren tu servicio es que sepan que lo está realizando o sea que un cliente satisfecho sabiendo que su abogado está esforzándose por él, es un cliente que durante el tiempo de la reclamación te va a recomendar a un montonazo de clientes más.

4º Un cliente que sabe todo lo que se ha hecho en su caso, en la mayoría de los casos además de valorar lo realizado, está dispuesto a pagar por ello, pero es que es más si le vas informando por el camino de todo lo que se va haciendo, cuando tiene constancia de que se han hecho 300 cosas por él en su expediente, está mentalizado a pagar y agradecer los servicios prestados.

LA SOLUCIÓN QUE TE PROPONGO

Para hacer todo esto existe una herramienta que se llama a Juiciator donde a través de una agenda productiva y a través de una gestión de actuaciones lleva un registro exacto de todo lo que se va haciendo en los expedientes.

Y además te permite de forma automática o semiautomática generar información y enviar información a los clientes sobre las diversas actuaciones que se van realizando en sus expedientes durante todo el tiempo que dura la reclamación.

Es más, Juiciator controla el plazo de tiempo que pasa sin comunicar con un cliente y automáticamente genera una comunicación sobre las tareas realizadas y si tú le das el visto bueno… Se lo envía automáticamente al cliente y lo registra en el programa de modo que tú podrías llevar muchos más clientes y a la vez tenerlos mucho mejor informados.

Si vas a estar ejerciendo la abogacía durante los próximos 20 años de tu vida, ¿puedes permitirte no tener una herramienta así?

Si quieres ver una demostración de cómo puede Juiciator ayudarte a mantener a tus clientes informados, pide una cita aquí:

Pedir una cita para saber cómo funciona Juiciator

El abogado que cuando sonaba el teléfono, corría en dirección contraria

Ser un abogado es mucho más que asistir a un juzgado o redactar un documento. El trabajo dentro de un despacho de abogados es realmente complejo y abrumador.

Un abogado se encarga de :

  • La atención de clientes nuevos y actuales,
  • Preparar las demandas,
  • Estudiar leyes para conocer la viabilidad de los casos,
  • Requerir a todas las partes,
  • Estudiar casos complejos,
  • Elaborar recursos y escritos,
  • Negociar con otros abogados,
  • Atender consultas personales,
  • Acudir a los juzgados a celebrar vistas y juicios

entre otras tareas.

La historia del letrado Ernesto

Ernesto es un abogado que trabaja en su propio despacho y cada vez que sonaba el teléfono sentía deseos de salir corriendo en dirección contraria. Ernesto sabía que era uno de tantos cliente requiriendo novedades sobre su caso, o alguna otra persona haciendo más preguntas.

El problema es que los abogados no controlan todas las partes de un proceso judicial, por ejemplo cuando un caso entra al juzgado no queda más que esperar y esto puede ser lento, así que no hay mucho que pueda decirse al cliente.

¿El resultado? Ernesto decidía no atender la llamada y esto tiene repercusiones negativas para él y su trabajo.

Es normal sentirse abrumado

La carga de trabajo a la que debes enfrentarse como profesional de la ley no es cualquier cosa, sobre todo cuando eres el encargado de tu propio despacho de abogados en España, pues además de las tareas típicas de la profesión debes ser el empresario que atiende todos los aspectos del negocio.

Ser abogado no siempre es sencillo y directo, tienes que saber hacer de todo un poco.


Por otra parte, el cliente necesita el contacto con el abogado y el cliente va con una actitud de predisposición a consultarle, pues ya está cansado, amargado por la situación que le obliga a solicitar los servicios.

El abogado es siempre el último recurso y la paciencia está agotada.

Esto significa que como profesional vas a enfrentarte a una persona que no siempre tiene la mejor de las actitudes y está impaciente. Te convertirás en el catalizador y receptor de su frustración durante todo el proceso.

Es completamente normal que en algún punto sientas el deseo de no hablar más con ese cliente impaciente, que se desahoga contigo y que espera que mágicamente resuelvas su situación.

Es normal que decidas tomar un tiempo para respirar y no quieras responder el teléfono que suena sin parar. Pero debes saber que esta es una forma de huir del problema y no es una verdadera solución. Huir terminará trayendo consecuencias negativas para tu vida profesional.

Pero debes saber que esta es una forma de huir del problema y no es una verdadera solución. Huir terminará trayendo consecuencias negativas para tu vida profesional.

La importancia de la empatía: ponerse en lugar del cliente

Ser abogado implica también tener que desarrollar un poco la intuición y cultivar la empatía,

Es decir ponerte en lugar del cliente para poder entender sus situación y por qué actúa de la forma en que lo hace. Estás en constante contacto con personas, que además acuden a verte como su último recurso, luego de haber pasado por un proceso largo y su paciencia es mínima.

Todos tus clientes llegan a ti luego de haber pasado algún tiempo intentando resolver su problema conciliando con la otra parte, de forma amistosa sin éxito.

Su única opción es iniciar una reclamación por vía judicial.

Las leyes españolas le obligan a contratarte para poder mediar en los juzgados, así que cuando llega a tu despacho está desesperado, cansado, molesto y preocupado.

Está impaciente y quiere que le des una solución casi inmediata, te ve cómo un súper héroe que puede resolver su predicamento en un santiamén y todos sabemos que rara vez esto ocurre.


Esto tiene como resultado un cliente impaciente que llama todas las semanas para ver cómo va su caso y que, al no recibir una respuesta, seguirá llamando. El cliente insistirá, porque siente que si no lo hace su caso será abandonado y tomará más tiempo, además, no tiene otra forma de aliviar la angustia que produce la incertidumbre de la espera.

Aunque esto signifique que tu teléfono no pare de sonar y el que sufra de angustia porque siente que no puedes hacer nada eres tú.

Lo que debes hacer

– Aprende a escuchar y entender

En otras profesiones tus resultados y eficiencia son los que harán que seas reconocido en el campo, son tu tarjeta de presentación y lo que más peso tiene cuando te evalúan como profesional.

Cuando eres abogado no se trata únicamente de tus resultados, sino de la opinión que tienen tus clientes de ti, de la impresión que dejas en ello. Por esto es que el desarrollo de la empatía e intuición son fundamentales.

– No abandones al cliente

No contestar la llamada o postergar el contacto con el cliente siempre traerá consecuencias negativas. Si el cliente se siente abandonado, desatendido o descuidado lo verbalizará entre las personas que le conozcan e incluso utilizará las redes sociales para quejarse.

Esto tendrá una repercusión en tu imagen profesional. Si por el contrario siente que le apoyas y que su caso es prioritario, entonces no dudará en recomendarte dentro de su círculo. Dejarás la mejor de las impresiones.

– Se sincero y claro

Es normal sentirse optimista y querer reconfortar al cliente, prometiéndole el éxito en su caso; sin embargo, es imprescindible ser sincero y frontal en lo referente a tiempos y procesos.

Las personas no tienen idea de cómo funcionan los juzgados, lo lentos que pueden llegar a ser y cuánto tardan ciertos procedimientos. Al explicar el proceso y dejar en claro los tiempos, eliminas falsas expectativas y la persona sabrá qué esperar.

Necesitas ayuda real

Seguro estás leyendo las recomendaciones anteriores y estarás sonriendo irónicamente, pues cuando tienes muchos casos, clientes y obligaciones, tomarse el tiempo para atender de forma personal y empática a cada persona se convierte en una utopía.

Suena muy bien, pero en la práctica parece poco viable y es que como abogado estás acostumbrado a asumir la carga de buena parte del trabajo del despacho.

Tener un asistente puede ser de gran ayuda, pero nunca puede sustituir tu presencia.


Todo esto es cierto, pero la optimización de los procesos y la organización es una pieza clave para poder cumplir con eficiencia y rapidez todas las tareas. Necesitas herramientas reales, capaces de ofrecer soluciones efectivas y adaptadas a tus necesidades, que te lleven un paso más adelante que tu competencia. Necesitas a Juiciator.

Juiciator se convertirá en tu aliado, pues no sólo es un programa que te llevará la gestión de todos los expedientes judiciales, sino que hará un control exhaustivo de todas las comunicaciones con tus clientes

Podrá agendar citas y hacerte recordatorios de llamadas, además puede enviar periódicamente comunicaciones automáticas vía correo electrónico o SMS con cada cliente.

Los clientes recibirán una comunicación cada 15 días, o todas las semanas o cuando tú lo programes, especificando los avances del caso o sencillamente haciéndole sentir que el abogado está ahí, trabajando para él.


Con Juiciator se crea una imagen y actitud proactiva.

Ya no hará falta esperar a que el cliente te inunde el correo o haga cientos de llamadas para ver si el abogado ha avanzado con su caso, sino que se sentirá acompañado, atendido y entendido.

Sabrá que esa persona que ha contratado para solucionar su problema está trabajando en su beneficio y tú te verás libre de llamadas insistentes y clientes molestos.

Ya no volverás a huir cada vez que escuches el timbre del teléfono.

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